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  • Jue 5 de Feb de 2026
    Vanessa Velasc…
    Cuerpo

    La vivienda formal cumple un rol estructural en el desarrollo económico y social de las ciudades, que trasciende su función básica de provisión habitacional. Más allá de alojar hogares, la vivienda formal activa cadenas productivas intensivas en empleo, incide de manera directa en el desempeño macroeconómico, constituye el principal activo patrimonial de millones de familias y, cuando se integra adecuadamente al tejido urbano, genera ganancias sustantivas de eficiencia, bienestar y cohesión social.

    Este artículo examina la evidencia empírica disponible sobre los múltiples canales a través de los cuales la vivienda formal opera como motor del empleo, plataforma de acumulación de activos, instrumento de reducción de fricciones espaciales y generadora de capital social, consolidándose como uno de los pilares de la política pública orientada a la reactivación económica, la reducción de la pobreza y el fortalecimiento de la movilidad social en contextos urbanos.

    1. La vivienda formal como motor del empleo

    En términos de reactivación económica, la vivienda formal tiene un impacto inmediato en la generación de empleo. En Bogotá, las estimaciones técnicas del Observatorio de Hábitat indican que cada vivienda de interés social (VIS) genera en promedio 1,5 empleos directos, mientras que una vivienda No VIS genera alrededor de 2,8 empleos directos, a lo que se suman los empleos indirectos asociados a la cadena productiva del sector. A escala nacional, el gremio constructor reporta un promedio de 1,7 empleos directos por vivienda y cerca de 4 empleos totales al incluir los indirectos.

    En el sector de la construcción de vivienda, una fracción relevante del empleo generado es empleo formal, es decir, empleo que implica afiliación al sistema de salud, cotización a pensión y vinculación a cajas de compensación familiar. Aunque persiste una alta informalidad estructural en el sector, la existencia de empleo formal asociado a proyectos de vivienda constituye un canal directo de acceso a derechos sociales para miles de trabajadores en la ciudad.

    Cada vivienda formal construida no solo alberga un hogar, activa empleos, integra trabajadores al sistema de protección social y amplía el acceso a salud, pensión y servicios de bienestar. En ese sentido, la política de vivienda es también una política económica y de bienestar social.

    Más allá de su contribución al empleo, la política de vivienda incide de manera directa en el desempeño macroeconómico de la ciudad. De acuerdo con las Cuentas Nacionales del DANE, el sector de la construcción en Bogotá representa alrededor del 3,3 % del total de la economía y, en 2024, aportó cerca de 0,4 puntos porcentuales al crecimiento del PIB de la ciudad. Dentro del sector, el componente de edificaciones —directamente asociado a la producción residencial— concentra aproximadamente el 46,6 % del valor agregado de la construcción, lo que consolida a la vivienda como un instrumento de política pública con impacto económico cuantificable, particularmente relevante en fases de reactivación.

    2. La vivienda formal como activo del hogar

    La vivienda formal constituye uno de los principales activos patrimoniales de los hogares, especialmente para aquellos de ingresos medios y bajos, al ofrecer una base material estable, duradera y jurídicamente reconocida. Esta condición de formalidad no solo favorece la consolidación y valorización progresiva del activo, sino que también reduce los costos, riesgos e incertidumbres asociados a la precariedad habitacional. En consecuencia, los hogares pueden reasignar de manera más sostenida sus recursos hacia otros activos estratégicos, como la educación, la salud, la recreación, la cultura y el desarrollo de actividades productivas.

    En el mediano y largo plazo, estos efectos generan un impacto intergeneracional claro: la vivienda formal contribuye a romper la transmisión intergeneracional de la pobreza al garantizar estabilidad residencial, disminuir la vulnerabilidad de los hogares frente a choques económicos y ofrecer a las nuevas generaciones un entorno más seguro y predecible desde el cual construir trayectorias educativas, laborales y sociales más favorables.

    En muchas economías, la riqueza asociada a la vivienda representa una parte sustancial del total de activos de los hogares y contribuye de manera determinante a la estructura de su patrimonio. Estudios del Joint Center for Housing Studies de la Universidad de Harvard muestran que la equidad en la vivienda (home equity) constituye uno de los componentes más importantes de la riqueza neta de los hogares propietarios, superando a otros activos financieros en la mayoría de los casos.
    https://www.jchs.harvard.edu/sites/default/files/w03-5_di.pdf

    La comparación entre hogares propietarios y hogares arrendatarios evidencia de manera clara este efecto patrimonial. Análisis recientes del Urban Institute, basados en encuestas de finanzas de los consumidores, muestran que la mediana de la riqueza neta de los hogares propietarios es sustancialmente superior a la de los hogares arrendatarios, lo que refleja el papel de la vivienda como el principal mecanismo de acumulación de activos a lo largo del ciclo de vida. En el caso de Estados Unidos, esta brecha de riqueza ha alcanzado niveles históricamente elevados, siendo la tenencia de vivienda el factor explicativo central de dicha diferencia. https://www.urban.org/urban-wire/wealth-gap-between-homeowners-and-renters-has-reached-historic-high

    Este rol patrimonial de la vivienda ha sido ampliamente documentado en contextos latinoamericanos. En el caso colombiano, diversas investigaciones sobre la composición del patrimonio de los hogares evidencian que la vivienda constituye el principal componente de la riqueza total de las familias, particularmente en los hogares de ingresos medios y bajos, donde la tenencia de otros activos financieros es limitada. En este contexto, el inmueble se consolida como el eje central del balance patrimonial del hogar y como su principal mecanismo de ahorro de largo plazo. https://revfinypolecon.ucatolica.edu.co/article/download/538/559

    Adicionalmente, la vivienda formal permite capitalizar el valor del activo mediante el acceso al crédito, lo que facilita inversiones en educación, salud, emprendimiento o mejoramiento habitacional. Diversos estudios del sistema financiero colombiano señalan que la formalidad del activo residencial constituye un requisito fundamental para el acceso al crédito hipotecario y a otras modalidades de financiamiento. De este modo, la vivienda se consolida no solo como un bien de uso, sino como un activo estratégico para la movilidad económica de los hogares y la reducción de su vulnerabilidad financiera.                                   

    https://www.asobancaria.com/wp-content/uploads/Libro-Ensayos_sobre_Politica_de_vivienda-AB.pdf

    En conjunto, la evidencia disponible indica que la vivienda formal desempeña un papel central en la acumulación de activos de los hogares, la mitigación de riesgos económicos y la generación de efectos intergeneracionales positivos. Estos atributos refuerzan su condición como uno de los pilares de la política pública orientada tanto a la reducción sostenida de la pobreza como al fortalecimiento de la movilidad social.

    3. La vivienda formal en la ciudad consolidada y el ahorro de tiempo para los hogares

    La vivienda formal bien localizada —entendida como aquella integrada a la estructura urbana y con acceso efectivo a fuentes de empleo, educación, salud, así como a servicios culturales y recreativos— genera beneficios socioeconómicos adicionales que se manifiestan, principalmente, en ahorros significativos de tiempo para los hogares. La reducción de los tiempos de desplazamiento hacia los lugares de trabajo, los centros educativos, los servicios de salud y los equipamientos urbanos disminuye los costos de oportunidad asociados a la localización residencial, permitiendo que el tiempo liberado se reasigne a actividades productivas, educativas, de cuidado o de descanso.

    Desde una perspectiva económica, estos ahorros de tiempo son susceptibles de ser monetizados, ya sea a través de mayores oportunidades de ingreso, menores gastos en transporte o una mejor conciliación entre el trabajo remunerado y el no remunerado. En este sentido, la vivienda formal bien localizada no solo mejora la calidad de vida de los hogares, sino que incrementa la eficiencia económica tanto del hogar como de la ciudad, al reducir fricciones espaciales que históricamente han profundizado la desigualdad urbana.

    La evidencia empírica indica que los programas de vivienda formal localizados en áreas integradas a la ciudad generan mejoras sustantivas en el bienestar de los hogares, incluso en ausencia de incrementos directos en el ingreso. Estos resultados sugieren que el principal canal de impacto opera a través de la reducción de fricciones espaciales y de una reasignación más eficiente del tiempo del hogar, particularmente en términos de acceso al empleo, los servicios y los equipamientos urbanos. (Field, 2008; Galiani et al., 2017). https://doi.org/10.1016/j.jue.2007.08.006 https://doi.org/10.1016/j.jue.2016.11.001

    Estudios en América Latina confirman que la integración de vivienda a la estructura urbana reduce los costos cotidianos de movilidad, mejora el acceso efectivo a servicios y amplía las oportunidades laborales, traduciéndose en ahorros de tiempo que pueden ser monetizados mediante mayor participación laboral, menor gasto en transporte o una mejor conciliación entre el trabajo remunerado y el no remunerado. (Magalhães, 2016). https://doi.org/10.1177/0042098016669290  

    En este sentido, la vivienda formal bien localizada no solo contribuye a mejorar la calidad de vida de los hogares, sino que también incrementa la eficiencia económica tanto a escala del hogar como de la ciudad, al reducir las pérdidas de tiempo y los costos de oportunidad asociados a la segregación residencial y a la localización periférica.

    4. La vivienda formal como generadora de capital social y motor de integración social

    Desde una perspectiva de política pública, la vivienda formal bien integrada al tejido urbano cumple un papel estratégico en la generación de capital social, al garantizar el acceso efectivo de los hogares a servicios sociales, equipamientos colectivos y espacios públicos de uso cotidiano. Estos entornos no solo mejoran las condiciones materiales de vida, sino que también configuran las condiciones institucionales y espaciales necesarias para la interacción social, la construcción de confianza, la cooperación entre vecinos y la conformación de redes de apoyo.

    El capital social derivado de estas interacciones amplía el acceso de los hogares a información, oportunidades educativas y laborales, mecanismos de apoyo mutuo y recursos colectivos, fortaleciendo sus capacidades para la movilidad social. En este sentido, la política de vivienda trasciende el ámbito estrictamente habitacional y se consolida como una política de integración social y de generación de oportunidades, en la medida en que refuerza los vínculos sociales que permiten transformar las mejoras físicas del entorno en trayectorias sostenidas de bienestar y ascenso social.

    Estudios realizados en ciudades latinoamericanas muestran que la proximidad a equipamientos colectivos y espacios públicos se asocia positivamente con mayores niveles de capital social, medidos a través de indicadores como la confianza interpersonal, la participación comunitaria y la densidad de redes sociales. En particular, el análisis empírico desarrollado por Mayorga (2020) evidencia que los barrios con una mejor dotación de equipamientos y espacio público registran mayores niveles de interacción social y cooperación, lo que confirma que el entorno urbano formal opera como una verdadera infraestructura social que habilita y fortalece la construcción de vínculos comunitarios. https://doi.org/10.15446/rcdg.v29n1.73395

    En conjunto, la evidencia analizada confirma que la vivienda formal constituye un instrumento de política pública de alto impacto económico, social y urbano. Su contribución a la generación de empleo formal, al crecimiento macroeconómico y a la activación de cadenas productivas la posiciona como un componente clave de las estrategias de reactivación económica. Al mismo tiempo, su rol como principal activo patrimonial de los hogares —en particular de aquellos de ingresos medios y bajos— refuerza su capacidad para reducir la vulnerabilidad económica, facilitar la acumulación de activos y promover la movilidad social a lo largo del ciclo de vida y entre generaciones.

    Asimismo, cuando la vivienda formal se localiza en áreas integradas al tejido urbano, sus beneficios se amplifican a través de ahorros significativos de tiempo, mejoras en la eficiencia económica del hogar y de la ciudad, y una reducción de las fricciones espaciales asociadas a la segregación residencial. Finalmente, la evidencia muestra que la vivienda formal bien integrada actúa como una plataforma para la generación de capital social, al fortalecer la interacción comunitaria, las redes de apoyo y el acceso a oportunidades educativas, laborales y sociales.

    En este marco, la política de vivienda no puede entenderse como una intervención sectorial aislada, sino como una política estratégica de desarrollo urbano, económico y social. Diseñar e implementar programas de vivienda formal que prioricen la localización, la integración urbana y la calidad del entorno constituye una condición necesaria para maximizar su impacto en bienestar, equidad y productividad urbana, y para avanzar hacia ciudades más inclusivas, eficientes y socialmente cohesionadas.

  • Vie 6 de Feb de 2026
    natalia.uribe
    Cuerpo

    La Administración de Bogotá, en cabeza de la Secretaría Distrital del Hábitat, continúa cumpliendo su promesa de facilitar el acceso de las familias a vivienda digna y de calidad. Por esta razón, la entidad realizará la primera Feria de Vivienda 2026 —dirigida de manera focalizada a la población que ha sido víctima del conflicto armado— los días sábado 28 de febrero y domingo 1 de marzo.

    Como es habitual, las familias interesadas en participar en la feria deberán realizar su inscripción haciendo clic aquí. Aquellas personas que no cuenten con acceso a internet podrán inscribirse de forma presencial en cualquier SuperCADE de la ciudad. Es importante recordar que la inscripción a la feria no tiene ningún costo y no requiere intermediarios.

    ¿Cómo funcionará la Feria de Vivienda?

    Las inscripciones se realizarán del 9 de febrero a las 8:00 a. m., al miécoles 11 febrero de 2026. Durante estos días, las víctimas del conflicto armado interesadas deberán diligenciar el formulario de inscripción dispuesto por la Secretaría del Hábitat, en el cual cada hogar podrá seleccionar uno de los proyectos de vivienda disponibles del programa Oferta Preferente.

    Del 23 al 25 de febrero de 2026, las familias que queden habilitadas para participar en la Feria de Vivienda, recibirán la confirmación de participación vía correo electrónico con los requisitos para participar, la fecha, el horario y la sala de ventas asignada para su atención presencial.

    Los días 28 de febrero y 1 de marzo de 2026 se realizará la atención presencial de las personas habilitadas que cumplan con los requisitos y continúen en el proceso, de acuerdo con la disponibilidad de cupos y la priorización del programa. La atención se llevará a cabo en la sala de ventas del proyecto elegido, con acompañamiento de la constructora y del equipo de la Secretaría del Hábitat.

    La Secretaría del Hábitat reafirma su compromiso con la población víctima del conflicto armado y con la construcción de oportunidades reales para que más hogares puedan acceder a una vivienda digna y segura en Bogotá.

    ¿Cuáles son los requisitos para aplicar al programa Oferta Preferente?

    Requisitos para aplicar como hogar a Oferta Preferente son:

    1.       El/La jefe de hogar debe ser mayor de edad.

    2.       La sumatoria de los ingresos mensuales del hogar no debe superar los $7.003.620 (4 SMMLV-2026).

    3.       No ser propietario de vivienda en el territorio nacional.

    4.       No haber recibido ningún tipo de subsidio de vivienda.

    5.       Sin sanciones en procesos de asignación de subsidio.

    6.       Contar con un cierre financiero.

     

  • Lun 9 de Feb de 2026
    natalia.uribe
    Cuerpo

    En el marco del programa Mejora Tu Casa, la Secretaría Distrital del Hábitat, en alianza con la Fundación Grupo Argos, certificó a 44 familias de la localidad de Usme, residentes en los barrios Alfonso López, El Progreso, Yomasita y La Alborada, que culminaron con éxito el curso de construcción básica, una iniciativa orientada a fortalecer sus conocimientos y la autonomía de los hogares beneficiarios.

    Este proceso formativo hace parte de la apuesta integral del programa, que va más allá del mejoramiento físico de las viviendas. A través del curso, las familias adquirieron conocimientos prácticos en construcción básica, lo que les permitirá comprender mejor las intervenciones que se realizarán en sus hogares y, a futuro, adelantar arreglos sencillos de manera autónoma. De esta manera, la Secretaría del Hábitat continúa avanzando en la consolidación de Bogotá para habitarla, una ciudad que fortalece las capacidades de las comunidades y promueve soluciones sostenibles que mejoran la calidad de vida en los territorios.

    Durante la jornada de cierre, las 44 familias realizaron su práctica final, en la que pusieron en aplicación los aprendizajes adquiridos, y recibieron su certificado de participación como reconocimiento a su compromiso y dedicación durante el proceso de formación.

    María Margarita Osorio Restrepo, una de las participantes, destacó la experiencia vivida durante el curso. “Las personas que nos dieron la capacitación fueron muy chéveres. Entendimos todo y aprendí muchas cosas sobre construcción; fue algo realmente maravilloso”, afirmó.

    Muy pronto, estas familias no solo contarán con viviendas en mejores condiciones de habitabilidad, sino también con herramientas que les permitirán cuidar, mantener y apropiarse de sus hogares de manera más consciente y sostenible.

     

  • Mar 10 de Feb de 2026
    natalia.uribe
    Cuerpo

    La secretaria del Hábitat, Vanessa Velasco Bernal, en compañía de varias entidades del Distrito, visitó dos barrios de la localidad de Barrios Unidos para dialogar con la ciudadanía, socializar las intervenciones que se desarrollarán en sus sectores, explicar el alcance y objetivo de cada proyecto y resolver inquietudes sobre las obras y actividades previstas en el marco del programa Revitaliza Tu Barrio. Durante estos encuentros también se presentaron los contratistas responsables de ejecutar las intervenciones, las cuales tendrán una duración aproximada de diecinueve meses.

    El programa Revitaliza Tu Barrio busca mejorar las condiciones del hábitat en zonas consolidadas de Bogotá que presentan rezagos urbanísticos, ambientales y de seguridad, mediante intervenciones integrales en el espacio público orientadas a la renaturalización, la adaptación al cambio climático y el fortalecimiento de la apropiación comunitaria. Estas acciones hacen parte de la apuesta por impulsar la transformación integral de los territorios para mejorar la calidad de vida de las comunidades.

    Las intervenciones proyectadas en este sector son estratégicas por su conexión con la Segunda Línea del Metro, la troncal de TransMilenio por la Calle 68 y el Regiotram por la Calle 30, lo que permitirá consolidar un modelo de desarrollo urbano más sostenible e integrado. Por esta razón, entidades como la Secretaría de Gobierno, la Secretaría de Movilidad, la Secretaría de Seguridad y la UAESP acompañaron los espacios de socialización, brindando una visión articulada desde los diferentes frentes de la administración del alcalde Carlos Fernando Galán.

    En Santa Sofía, la intervención en el Parque Juan XXIII, contempla la adecuación integral del espacio, mejoras en la conectividad peatonal, urbanismo táctico, renovación de mobiliario urbano e implementación de Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible, consolidándolo como un nuevo punto de encuentro para la comunidad.

    En San Felipe, el proyecto busca consolidar la fase tres de Barrios Vitales con obras que priorizarán la seguridad peatonal, la continuidad de la caminabilidad, la arborización y la incorporación de prácticas sostenibles que fortalezcan un entorno urbano dinámico y seguro.

    Estas intervenciones beneficiarán a 9.351 personas, reafirmando que la transformación urbana comienza en los barrios y se construye de la mano de la ciudadanía, consolidando una ciudad cada vez más equitativa y sostenible, una Bogotá para habitarla.

     

  • Mié 11 de Feb de 2026
    Edgar Andrés C…
    Cuerpo

    Con el acompañamiento de la secretaria del Hábitat, Vanessa Velasco Bernal, iniciaron las obras de mejoramiento de vivienda en 19 hogares del barrio Arborizadora Alta en Ciudad Bolívar. Estas obras se realizarán durante las próximas semanas en el marco del programa Mejora tu Casa del plan de vivienda Mi Casa en Bogotá, sin que las familias deban retirarse de las viviendas.

    Durante la jornada, la secretaria Velasco visitó cada una de las viviendas, en donde entregó su resolución de asignación de subsidio, de manera personal, a las familias Moreno Sánchez, Triana Pira y Delgado Garay. Estas tres hacen parte de las 19 familias a las que se les hará su mejoramiento de vivienda durante las próximas semanas.

    A diferencia de procesos de mejoramiento realizados en el pasado, las familias seguirán residiendo en sus viviendas mientras se adelantan las obras.

    Inicio de los mejoramientos: momento clave del proceso

    Durante esta administración, el programa Mejora tu Casa implementó un nuevo modelo para la postulación de los hogares que desean el mejoramiento y la elección de los contratistas que están realizando las obras.

    El primer paso de este modelo consiste en unas jornadas de socialización y convocatoria, en las que la Secretaría informa a la ciudadanía sobre el proceso y recibe los documentos de los hogares que desean postularse.

    Surtida esta etapa y revisados los documentos de las familias postulantes, se realiza la Feria de Mejoramiento de Vivienda, en la que las familias que cumplen los requisitos conocen a los diferentes contratistas habilitados para hacer los mejoramientos y eligen el que mejores condiciones les ofrece.

    Finalmente, y tras la validación de requisitos, la entidad expide la resolución de asignación de subsidio a la familia beneficiada. Con este documento se da el parte para el inicio de las obras. En el caso de las 19 familias beneficiadas en Arborizadora Alta, se estima que las obras duren entre dos y tres semanas.

    Cómo acceder al programa

    Las personas interesadas en acceder al subsidio Mejora tu Casa deben estar atentas a las convocatorias que la entidad hace por medio de su página web y redes sociales. Allí se publica la información de las zonas a visitar y las etapas del proceso.

    Los requisitos para acceder al programa son:

    • La cabeza del hogar debe ser mayor de edad.
    • La cabeza del hogar debe ser propietaria o tenedora del inmueble y haberlo sido por un periodo mínimo de tres años.
    • Ninguno de los integrantes de hogar puede poseer una vivienda en el territorio nacional (a menos de que sea víctima del conflicto armado).
    • El avalúo catastral del predio debe ser inferior a 150 SMMLV.
    • La vivienda debe estar ubicada en un barrio legalizado, con uso residencial y debe contar con una estructura de soporte básica.
    • La sumatoria de los ingresos de los integrantes del hogar debe ser inferior a $7.003.620.
    • Ninguno de los integrantes del hogar debe haber recibido un subsidio de vivienda durante los últimos diez años o haber sido sancionada por este tema.
  • Mié 11 de Feb de 2026
    webmaster
    Cuerpo

    Mientras el aumento del salario mínimo elevó los topes y precios de la vivienda de interés social, la Alcaldía de Bogotá, a través de la Secretaría de Hábitat, activó un escudo para proteger el bolsillo de los hogares. Se trata de una serie de subsidios distritales que hoy representan un ahorro cercano a $300.000 mensuales en la cuota del crédito de vivienda para muchas familias.

    La cifra fue presentada por la Secretaría Distrital del Hábitat, Vanessa Velasco, durante el debate de control político realizado en el Concejo de Bogotá, donde se analizó el impacto del salario mínimo 2026 en el mercado inmobiliario.

    En términos simples: si el precio sube por ley, el Distrito ayuda a equilibrar la balanza.

    “Hoy los subsidios no son un complemento, son un alivio real. En muchos casos representan cerca de $300.000 menos en la cuota mensual. Eso puede significar el mercado del mes o varios servicios públicos”, explicó la secretaria ante el Concejo.

    ¿Por qué subió la vivienda?

    El valor de la vivienda de interés social está atado al salario mínimo. Cuando este aumenta, también lo hacen los topes y precios de los inmuebles. Esto mejora ingresos, pero también impacta la capacidad de compra de los hogares.

    Frente a ese escenario, el Plan de Vivienda del alcalde Carlos Fernando Galán puso en marcha un paquete de programas que ayudan a cerrar el crédito y mantener activa la demanda.

    Estos programas que están marcando la diferencia son:

    • Oferta Preferente
    • Reactiva tu Compra
    • Reduce tu Cuota
    • Subsidios de mejoramiento
    • Apoyos al arrendamiento

    Estos instrumentos no solo alivian el pago mensual, sino que sostienen la dinámica del sector constructor, uno de los principales generadores de empleo en la ciudad, indicó Velasco.

    Trabajo conjunto para proteger a los hogares

    Bogotá también abrió mesas de trabajo con otras ciudades capitales y el Gobierno nacional para buscar soluciones coordinadas que mitiguen el impacto de los costos y mantengan el acceso a vivienda formal.

    Meta 2026: Más de 17 mil subsidios

    Para este año, la Secretaría Distrital del Hábitat proyecta 17.600 subsidios en adquisición, mejoramiento y arrendamiento, con un objetivo claro: que más familias puedan cumplir el sueño de tener vivienda digna con respaldo institucional.

  • Mar 17 de Feb de 2026
    webmaster
    Cuerpo

    Mientras el sector de la construcción enfrenta retos en distintas regiones del país, en Bogotá las cifras cuentan otra historia: la ciudad alcanzó en 2025 el nivel más alto de iniciaciones de vivienda en más de dos décadas.

    De acuerdo con el DANE, durante el último año se iniciaron 49.883 viviendas en la capital, un crecimiento del 11,3 % frente a 2024 y la cifra más alta registrada desde 2001.

    Pero más allá del número, el dato clave está en quiénes son los protagonistas de esta dinámica: el 61 % de esas viviendas corresponden a Vivienda de Interés Social y Prioritario (VIS y VIP). Es decir, vivienda pensada para las familias que más necesitan apoyo para acceder a casa propia.

    “El impacto real está en las familias. Se mide en cada hogar que deja de pagar arriendo. En el niño que crece en un lugar estable. En el patrimonio que empieza a construirse generación tras generación. En un contexto nacional desafiante, Bogotá demuestra que cuando la vivienda social se convierte en prioridad, la ciudad avanza, genera empleo y reduce brechas”, destacó la secretaria Distrital de Hábitat, Vanessa Velasco Bernal.

    El impulso también se refleja en las licencias de construcción. En 2025 fueron aprobadas 22.692 nuevas unidades habitacionales, lo que representa un crecimiento del 24 % frente al año anterior.

    Vivienda como motor de desarrollo

    Detrás de estos resultados está el plan Mi Casa en Bogotá, la apuesta de la administración distrital liderada por el alcalde Carlos Fernando Galán para convertir la vivienda en motor de reactivación económica y transformación social.

    Por cada peso público invertido en vivienda, se generan hasta 2,4 pesos de retorno económico, dinamizando empleo, comercio y cadenas productivas.

    Hoy, las cifras no solo hablan de construcción: hablan de equidad, oportunidades y futuro.

  • Mar 17 de Feb de 2026
    Vanessa Velasc…
    Cuerpo

    Bogotá alcanzó en 2025 la cifra más alta de iniciación de vivienda desde que se tiene registro (2001). Según el más reciente censo de edificaciones publicado por el DANE, la ciudad inició 49.883 unidades residenciales, lo que representa un crecimiento anual del 11,3 % frente a 2024.

    El dato no solo constituye un récord histórico; representa un punto de inflexión en la dinámica del sector constructor local. En un contexto nacional donde algunos mercados aún muestran señales de ajuste, la capital exhibe una recuperación sólida, particularmente en los indicadores líderes del segmento de vivienda de interés social (VIS).

    La magnitud del resultado adquiere mayor relevancia cuando se observa su composición: el 61 % de las viviendas iniciadas corresponde al segmento VIS, que registró un crecimiento anual del 3,6 %. Por su parte, el segmento No VIS creció 26,3 %, reflejando un proceso de recuperación más pronunciado en vivienda de mayor valor, pero es la VIS la que explica estructuralmente el volumen del mercado.

    Este desempeño se complementa con un aumento sustancial en lanzamientos y ventas en Bogotá. En el segmento VIS, los lanzamientos crecieron 61,6 % y las ventas 24,3 % frente a 2024, superando ampliamente los promedios nacionales y evidenciando una dinámica de mercado más robusta en la capital.

    Pocas ciudades latinoamericanas han logrado sostener simultáneamente crecimiento en iniciaciones, ventas y lanzamientos durante un periodo de ajuste sectorial, lo que posiciona a Bogotá como uno de los mercados urbanos más resilientes de la región.

    En términos sectoriales, la ciudad no solo acompaña la recuperación: la lidera.

    iniciaciones de vivienda

    Más de 26 mil subsidios: el soporte estructural de la demanda

    El récord en iniciaciones no puede analizarse de manera aislada a la política pública implementada durante los últimos dos años. En ese periodo, la actual administración distrital ha asignado más de 26.000 subsidios de vivienda a través del plan Mi Casa en Bogotá, consolidando un esquema de apoyo a la demanda que ha reducido la incertidumbre de compra y facilitado el cierre financiero de miles de hogares.

    En el mercado inmobiliario, la estabilidad de la demanda es determinante para la decisión de iniciar proyectos. Cuando los hogares cuentan con un subsidio que complementa su capacidad de crédito, el riesgo de desistimiento disminuye y la absorción comercial mejora. Esto genera un entorno de mayor confianza para desarrolladores y entidades financieras.

    La correlación entre subsidios asignados y comportamiento de iniciaciones resulta consistente: el fortalecimiento de la demanda efectiva ha permitido sostener y ampliar la actividad constructora en la ciudad, contribuyendo a que 2025 marque un máximo histórico.

    Desde la perspectiva económica, la política opera como un mecanismo contracíclico: en momentos de desaceleración sectorial, el subsidio público apalanca inversión privada, estabiliza el empleo y protege la cadena productiva asociada a la construcción.

    Este efecto se observa en la coyuntura actual donde el aumento de un 23.7 % al salario mínimo generó una serie de retos a varias de las familias que estaban en trámite de compra de vivienda o adquisición de créditos inmobiliarios. Gracias a la presencia de los programas de subsidios contenidos en mi Casa En Bogotá estas familias reciben hoy un apoyo que ayuda a amortiguar estos efectos adversos en un promedio de $300.000.

    Impacto en el empleo: un multiplicador tangible

    El sector de la construcción es intensivo en mano de obra y genera encadenamientos con múltiples actividades productivas. En el caso de la vivienda de interés social, cada unidad iniciada genera en promedio 1,6 empleos directos.

    Si se considera que el 61 % de las 49.883 viviendas iniciadas corresponde a VIS —aproximadamente 30.600 unidades—, el impacto potencial en empleo supera los 49.000 puestos de trabajo directos asociados a esta actividad.

    Esta generación de empleo tiene efectos macroeconómicos inmediatos:

    • Incrementa el ingreso disponible de los hogares vinculados al sector.
    • Dinamiza el consumo interno.
    • Fortalece la formalización laboral.
    • Activa sectores conexos (34) como industria de materiales, transporte, servicios técnicos y comercio.

    En otras palabras, el récord en iniciaciones no es únicamente una cifra sectorial: es un indicador de dinamismo económico urbano.

    El crecimiento en lanzamientos (61,6 %) sugiere además que esta dinámica no es coyuntural, sino que existe una expectativa sostenida de mercado que permitirá mantener la actividad en los próximos ciclos.

    Focalización y progresividad: vivienda como política social

    El impacto económico del programa encuentra su complemento en su diseño distributivo. De los subsidios asignados en los últimos dos años, 6 de cada 10 han sido entregados a familias con ingresos equivalentes a 1,6 salarios mínimos.

    Este nivel de focalización indica que el instrumento prioriza hogares con restricciones estructurales de acceso al crédito y limitada capacidad de ahorro. Desde el punto de vista de la política pública, se trata de un gasto altamente progresivo, pues concentra recursos en segmentos con mayor vulnerabilidad económica.

    Adicionalmente, el 64 % de los subsidios han sido otorgados a mujeres, muchas de ellas cabeza de hogar. Este dato introduce una dimensión estratégica de equidad de género y fortalecimiento patrimonial femenino.

    La evidencia internacional muestra que la propiedad formal en cabeza de mujeres se asocia con mayor estabilidad familiar, reducción de vulnerabilidad económica y mejores resultados en bienestar infantil. En este sentido, la política de vivienda no solo estimula la economía, sino que contribuye a modificar estructuras de desigualdad.

    Vivienda formal y calidad de vida urbana

    El acceso a vivienda formal tiene implicaciones que trascienden la dimensión económica inmediata. Significa acceso a servicios públicos domiciliarios, equipamientos urbanos, infraestructura vial y redes sociales consolidadas.

    La vivienda formal reduce la exposición a riesgos ambientales y mejora las condiciones sanitarias. Asimismo, fortalece la seguridad jurídica sobre el patrimonio del hogar y permite la acumulación de capital intergeneracional.

    Para hogares con ingresos cercanos a 1,6 salarios mínimos, la adquisición de vivienda propia representa un cambio estructural en su trayectoria socioeconómica. La transición del arriendo a la propiedad libera recursos, genera estabilidad residencial y consolida un activo patrimonial susceptible de valorización.

    Desde la perspectiva urbana, el fortalecimiento del mercado VIS también contribuye a contener procesos de informalidad y ocupación en zonas de riesgo, favoreciendo un crecimiento más planificado y sostenible.

    Un círculo virtuoso entre política pública y mercado

    El comportamiento simultáneamente positivo de iniciaciones, lanzamientos y ventas evidencia un círculo virtuoso entre política pública y dinámica de mercado.

    La asignación de más de 26.000 subsidios en dos años ha fortalecido la demanda efectiva; esta, a su vez, ha incentivado nuevos lanzamientos y aumentado las iniciaciones. El incremento en ventas valida la sostenibilidad de la dinámica.

    El crecimiento del segmento No VIS (26,3 %) también puede interpretarse como un efecto indirecto de confianza. Un mercado VIS sólido reduce la percepción de riesgo general y mejora las expectativas del sector, atrayendo inversión en segmentos de mayor valor.

    Bogotá, en este contexto, no solo registra cifras históricas; consolida un modelo de intervención que combina dinamización económica con inclusión social.

    Un récord que trasciende la estadística

    Las 49.883 viviendas iniciadas en 2025 constituyen la cifra más alta en más de dos décadas. Sin embargo, el verdadero significado del dato trasciende el récord estadístico.

    El resultado sintetiza tres procesos convergentes:

    1. Reactivación del sector constructor.
    2. Generación masiva de empleo (más de 49.000 puestos asociados a VIS).
    3. Avances en movilidad social mediante subsidios focalizados en hogares de bajos ingresos y mujeres cabeza de hogar.

    Con más de 26.000 subsidios asignados en dos años, el plan Mi Casa en Bogotá ha operado como un catalizador económico y como una política estructural de inclusión.

    La evidencia sugiere que la vivienda social en Bogotá cumple una doble función estratégica: es motor de crecimiento y herramienta de equidad. Genera empleo, dinamiza la economía y, simultáneamente, construye patrimonio, estabilidad y oportunidades para miles de familias.

    En una ciudad donde el acceso a vivienda formal ha sido históricamente un desafío, el récord anunciado por el DANE confirma que cuando la política pública se orienta a fortalecer la demanda social y la confianza sectorial, los resultados pueden ser históricos —no solo en cifras, sino en impacto real sobre la vida de las personas.