Noticias y Anuncios de la Secretaría del Hábitat
  • Mié 24 de Jun de 2026
    natalia.uribe
    Cuerpo

    Reconocer el valor del cuidado también significa generar oportunidades para quienes dedican gran parte de su tiempo al bienestar de otras personas. Con ese propósito, la Secretaría Distrital del Hábitat certificó a 46 cuidadoras y cuidadores de las Manzanas del Cuidado de Suba, La Gaitana y Suba Fontanar del Río, así como de la organización Mujeres Adulto Mayor La Tulpa Viva del Rincón de Suba, quienes culminaron el Programa de Educación e Inclusión Financiera (EIF).

    Durante el proceso de formación, los participantes adquirieron conocimientos sobre manejo del presupuesto, ahorro, endeudamiento responsable, bancarización e historial crediticio. Estos aprendizajes les permiten contar con más herramientas para administrar sus finanzas y planificar las metas de sus hogares.

    Como parte del programa, también recibieron orientación sobre los subsidios y programas de vivienda que ofrece la Secretaría Distrital del Hábitat, además de información sobre los requisitos y etapas que deben surtirse para acceder a una vivienda nueva. De esta manera, las familias amplían sus posibilidades de avanzar hacia una solución habitacional.

    Entre las personas certificadas se encuentran víctimas del conflicto armado, personas con discapacidad, cuidadoras de personas con discapacidad y mujeres cabeza de hogar. La actividad se desarrolló en el marco de la estrategia de Generación de Ingresos y Autonomía Económica del Sistema Distrital de Cuidado (SIDICU), liderada por la Secretaría Distrital de la Mujer en articulación con la Secretaría Distrital del Hábitat.

    Flor Basante, una de las participantes certificadas, destacó la importancia de estos espacios de formación para adquirir conocimientos que pueden aplicarse en la vida cotidiana. “Estos cursos nos dejan enseñanzas muy valiosas. Aprendimos a organizar mejor nuestros recursos, a ahorrar y a tomar decisiones pensando en nuestro futuro y en el bienestar de nuestras familias”, expresó.

    Con iniciativas como esta, la Secretaría Distrital del Hábitat continúa acercando herramientas que contribuyen al bienestar de las familias bogotanas y les permiten avanzar en el camino para cumplir el sueño de tener casa propia.

  • Mié 24 de Jun de 2026
    Vanessa Velasc…
    Cuerpo

    La pregunta que más se repitió en Singapur no fue sobre tecnología ni sobre financiamiento. Fue una más sencilla, pero también más profunda: ¿cómo lograr que la inversión pública llegue primero a las personas más vulnerables, antes de que el mercado capture sus beneficios?

    La hicieron alcaldes de Auckland, Budapest y de ciudades de África y Asia. Y la hicieron mirando el caso de Bogotá.

    El World Cities Summit no es un foro de diagnósticos; es, en su mejor versión, un espacio donde quienes toman decisiones de política buscan evidencia de lo que funciona. Que Bogotá haya sido convocada específicamente para participar en cuatro sesiones de alto nivel; sobre vivienda asequible, revitalización de barrios, ciudades para el cuidado y soluciones basadas en la naturaleza; dice algo que no conviene minimizar: el mundo está prestando atención a lo que está pasando en nuestros barrios.

    Un modelo que otros quieren replicar

    La sesión del Foro de alcaldes sobre vivienda asequible fue, para mí, la más reveladora. Compartí escenario con representantes de Berlín, Auckland, Melbourne, Guangzhou y Budapest, ante Anacláudia Rossbach, directora ejecutiva de ONU-Hábitat, y el ministro de Desarrollo Nacional de Singapur, Chee Hong Tat. El argumento que llevé es el mismo que hemos construido con hechos en Bogotá: una ciudad no se transforma entregando llaves, sino articulando vivienda, movilidad, espacio público y servicios en una sola decisión territorial.

    En veinticuatro meses, el plan de vivienda Mi Casa en Bogotá, la apuesta central del alcalde Carlos Fernando Galán en materia habitacional, ha entregado cerca de 32.000 soluciones de vivienda: una cifra récord para la ciudad y superior a lo alcanzado por las tres administraciones anteriores juntas.

    Los resultados muestran el alcance de una política pública diseñada para responder con eficacia y enfoque social. El déficit habitacional se redujo del 11,1 % al 6,3 %, el nivel más bajo entre las grandes ciudades del país. Hoy, siete de cada diez viviendas vendidas en Bogotá son vivienda social, y el 64 % de los subsidios han sido asignados a mujeres.

    Todo esto se logró sin transferencias del Gobierno Nacional, con disciplina fiscal y con un diseño institucional que entiende al sector privado como un socio estructural de la transformación urbana, no como un actor periférico.

    Lo que generó más preguntas entre los participantes no fue la escala, sino la lógica detrás. La estrategia que integra la primera línea del Metro con los barrios, que concentra vivienda asequible, espacio público y servicios esenciales en un radio de 400 metros alrededor de las 16 estaciones de la primera línea del metro, fue señalada como un modelo replicable por varias delegaciones. 

    La pregunta que más se repitió fue cómo habíamos logrado que la inversión pública llegara a la población vulnerable antes de que el mercado capturara los beneficios. Esa es exactamente la pregunta correcta, y el hecho de que ciudades de Asia, Europa y África la estén haciendo con referencia a Bogotá es un indicador de dónde estamos parados.

    El barrio como unidad de cambio

    En la sesión sobre habitabilidad urbana, junto a ciudades como Seúl, Tokio y Copenhague, presenté el programa Revitaliza Tu Barrio como caso de estudio. El argumento de fondo es uno que en Bogotá hemos aprendido a defender con datos: la prioridad ya no es cómo hacer crecer la ciudad, sino cómo mejorar y sostener los barrios ya existentes en los que vive la mayor parte de la población.

    A través del Índice de Revitalización Urbana, que contiene 57 indicadores en 10 áreas temáticas, medimos el estado real de cada territorio y concentramos la inversión donde la habitabilidad es más débil. Los resultados son verificables: en los barrios con mayor concentración de intervenciones, la mejora potencial en calidad de vida promedia el 17,5 %, llegando al 46 % en algunos sectores. Por cada peso invertido en revitalización integral, la ciudad recupera hasta 16 en beneficios sociales. Eso no es una proyección; es lo que arroja un modelo de regresión espacial calibrado con datos reales.

    Lo que los participantes destacaron en el panel fue precisamente eso: que Bogotá no está aplicando una fórmula importada, sino construyendo una metodología propia, anclada en las condiciones reales de una ciudad latinoamericana con 50 % de informalidad y profundas desigualdades territoriales. La sesión de C40, dedicada a soluciones basadas en la naturaleza, cerró con una conclusión que resume bien la semana: en Bogotá, la naturaleza, la vivienda y el urbanismo ya no son agendas separadas. Son partes de una misma estrategia climática.

    Singapur confirmó que el camino que estamos construyendo bajo la administración del alcalde Galán tiene relevancia más allá de nuestras fronteras. Que las soluciones que hemos diseñado para las familias de San Cristóbal, de Bosa, de Usme, tienen algo que decirles a ciudades de tres continentes.

    Bogotá no vino al World Cities Summit a mostrar una ciudad perfecta. Vino a demostrar que transformar es posible incluso desde la complejidad, y que las ciudades del Sur Global no tenemos que esperar a tener los recursos del Norte para construir políticas que funcionen. Esa es la apuesta. Y el mundo, al parecer, está dispuesto a escucharla. 

  • Jue 25 de Jun de 2026
    webmaster
    Cuerpo

    La construcción de una ciudad más incluyente, equitativa y sostenible requiere reconocer que las personas viven y habitan el territorio de maneras diferentes. Por eso, los enfoques para el sector hábitat se han convertido en herramientas fundamentales para comprender las distintas realidades de la ciudadanía y fortalecer la formulación de políticas, programas y proyectos que respondan a las necesidades de Bogotá.

    Con el propósito de fortalecer estos conocimientos, la Secretaría Distrital del Hábitat realizó una jornada de capacitación y sensibilización sobre enfoques, un espacio de aprendizaje y reflexión que permitió profundizar en conceptos clave para el desarrollo de acciones más justas, participativas y centradas en las personas.

    ¿Qué son los enfoques para el sector hábitat?

    Los enfoques son perspectivas que permiten comprender la diversidad de personas, territorios y contextos que conforman la ciudad. Su aplicación contribuye a que las acciones institucionales reconozcan las particularidades de quienes habitan Bogotá y promuevan mejores condiciones de acceso, participación y bienestar.

    Durante la jornada se abordaron diferentes enfoques que orientan la gestión pública y fortalecen la construcción de un hábitat más humano e incluyente.

    Enfoque de derechos: las personas como titulares de derechos

    El enfoque de derechos reconoce a todas las personas como titulares de derechos y a las instituciones como responsables de promover, proteger y garantizar su ejercicio. Esta perspectiva busca que las decisiones y acciones públicas contribuyan al acceso equitativo a oportunidades, servicios y condiciones dignas para habitar la ciudad.

    Enfoque diferencial y poblacional: reconocer la diversidad de Bogotá

    El enfoque diferencial permite identificar las condiciones particulares de distintos grupos de la población y comprender las barreras que pueden afectar su acceso a bienes, servicios y oportunidades.

    Por su parte, el enfoque poblacional reconoce las características, necesidades y dinámicas de los diferentes grupos que conforman la ciudad, promoviendo respuestas más pertinentes e incluyentes para cada realidad.

    Ambos enfoques son fundamentales para avanzar hacia una Bogotá que valore la diversidad y reduzca las desigualdades.

    Enfoque de género: construir relaciones más equitativas

    El enfoque de género busca identificar y transformar las desigualdades históricas que han afectado a mujeres y hombres en diferentes ámbitos de la vida social. Su propósito es promover relaciones más equitativas, garantizar oportunidades en igualdad de condiciones y contribuir a la eliminación de brechas que limitan el desarrollo de las personas.

    La jornada también incluyó una reflexión sobre los aportes del feminismo a la garantía de derechos y a la transformación de las asimetrías de poder que históricamente han restringido la participación y las oportunidades de amplios sectores de la población.

    Enfoque territorial y ambiental: comprender los territorios y su relación con el entorno

    Cada localidad, barrio y región posee características, dinámicas e historias particulares. El enfoque territorial invita a reconocer estas diferencias para diseñar acciones acordes con las necesidades y potencialidades de cada territorio.

    A su vez, el enfoque ambiental promueve una relación responsable con los recursos naturales y fomenta prácticas orientadas a la sostenibilidad, entendiendo que la calidad del hábitat también depende del cuidado del entorno y de los ecosistemas que sostienen la vida.

    Cultura ciudadana y participación para transformar los territorios

    La construcción de mejores entornos también requiere la participación activa de las comunidades. Por ello, el enfoque de cultura ciudadana promueve el reconocimiento de la corresponsabilidad, el diálogo y la construcción colectiva de soluciones para los desafíos que enfrentan los territorios.

    Cuando la ciudadanía participa y se involucra en la transformación de sus entornos, se fortalecen los vínculos comunitarios y se generan mejores condiciones para el bienestar colectivo.