Noticias y Anuncios de la Secretaría del Hábitat
  • Mié 10 de Jun de 2026
    natalia.uribe
    Cuerpo

    Ante las constantes denuncias de 16 familias por la falta de entrega de sus viviendas en el proyecto Edificio La Quinta P.H., ubicado en el barrio Santa María del Lago, localidad de Engativá, la Secretaría Distrital del Hábitat ordenó hoy la toma de posesión de los bienes, negocios y haberes de la Sociedad Constructora y Proyectos El Roble S.A.S. y de sus representantes, Yamil Alfonso Molina Buitrago y Juan de Jesús Molina Buitrago. 

    Tras un completo proceso de seguimiento, la Subsecretaría de Inspección, Vigilancia y Control de Vivienda, identificó que la constructora no contaba con el Registro de Enajenador, omitió la radicación de documentos del proyecto y falló de manera reiterada en sus compromisos de escrituración y entrega de apartamentos, los cuales estaban previstos inicialmente para el año 2021.  

    Estas irregularidades configuraron las causales de intervención previstas en los numerales 1, 4, 5 y 7 del artículo 12 de la Ley 66 de 1968, obligando a la entidad a intervenir para salvaguardar el orden público, social y, sobre todo, el patrimonio de las familias que invirtieron sus recursos en este proyecto.  

    ¿Qué sigue ahora?

    Para garantizar la transparencia y la gestión técnica del proceso, la Secretaría ha designado al Doctor Herbert Giovanni Álvarez Cruz como Agente Especial, quien asumirá la administración de los bienes y negocios de los intervenidos conforme al procedimiento legal establecido. 

    “Nuestra prioridad es el ciudadano. La Secretaría Distrital del Hábitat no es ajena a las preocupaciones de las familias que han visto aplazado el sueño de tener vivienda propia. Con esta intervención, tomamos las acciones necesarias para proteger sus intereses frente a quienes incumplieron sus obligaciones”, afirmó la secretaria de Hábitat, Vanessa Velasco. 

    La Secretaría reafirma su compromiso con el control riguroso de los proyectos de vivienda en la ciudad, trabajando incansablemente para que Bogotá sea un territorio donde el esfuerzo de los ciudadanos sea respetado y protegido.

  • Jue 11 de Jun de 2026
    natalia.uribe
    Cuerpo

    Hay una paradoja que define la vida de miles de familias bogotanas: en una ciudad que crece, que construye y que genera empleo, conseguir casa propia ha sido una labor ardua y en muchos casos frustrante para aquellas familias con menores ingresos, mucho más cuando esas familias están en cabeza de una mujer, son víctimas del conflicto o no cuentan con una vida crediticia lo suficientemente sólida.

    El rápido crecimiento del valor del suelo, las altas tasas de los créditos de vivienda y la poca oferta en el mercado se convirtieron en barreras adicionales para que miles de bogotanos pudiesen acceder a una vivienda propia. Eso lo demuestra el déficit habitacional que mide el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) que para finales de 2023 ubicó el déficit en Bogotá en 336.000 viviendas.

    Muchas de esas familias llegaron a 2024 con una dificultad adicional, el congelamiento y suspensión por parte del gobierno nacional de Mi Casa Ya, la política pública de vivienda del país que no solo generó mayor incertidumbre, sino que les cayó como un baldado de agua fría al dejarlos con sus ahorros acumulados, los créditos en trámite y su proyecto de vida en veremos.

    Fue en ese contexto que la administración del alcalde Carlos Fernando Galán lanzó Mi Casa en Bogotá. Lo que nació como complemento al programa nacional se convirtió, por necesidad, en el principal instrumento distrital para sostener el acceso a vivienda de interés social en la ciudad. El análisis que hoy publica Camacol Bogotá y Cundinamarca, con base en datos de la Secretaría Distrital del Hábitat, permiten hacer un balance riguroso de lo que ese esfuerzo ha significado.

    Con corte a abril de 2026, el programa ha asignado 26.891 subsidios de vivienda nueva a través de cuatro programas diseñados para las diferentes necesidades de estas familias: Oferta Preferente, Reduce Tu Cuota, Reactiva Tu Compra y Ahorro para Mi Casa. En conjunto, se han comprometido más de 463 mil millones de pesos, distribuidos entre hogares que de otra manera no habrían podido completar el pago de su vivienda. Para entender la escala, conviene hacer el ejercicio: 26.891 familias es, aproximadamente, la población de un municipio como La Dorada, Caldas o el doble de habitantes de La Vega y Villeta en Cundinamarca, juntos. Y el programa aún no ha terminado: la meta del cuatrienio es 63.000 subsidios, lo que significa que se ha alcanzado cerca del 43 % del objetivo total con dos años de gobierno por delante.

    Dane

    Elaboración propia. Fuente: DANE.

    A quiénes está llegando, y por qué eso importa

    La pregunta más relevante para evaluar cualquier política social no es cuánto se gasta, sino a quién llega. En este caso, el análisis de Camacol es contundente: el 76,7 % de los hogares beneficiarios tiene ingresos de hasta dos salarios mínimos mensuales, es decir, familias que viven con menos de 3,5 millones de pesos al mes. Ese es el segmento que históricamente ha quedado por fuera del mercado formal de vivienda, y es precisamente ahí donde el programa está concentrando sus recursos.

    En cuanto a la edad, el 75,5 % de los beneficiarios tiene entre 18 y 39 años. Se trata de personas que están comprando su primera vivienda, construyendo por primera vez un patrimonio propio. Ese detalle no es menor: acceder a vivienda propia a los 28 o 30 años no es solo resolver un problema de techo. Es un punto de inflexión en la trayectoria de una persona. La propiedad reduce la vulnerabilidad frente a desalojos y alzas de arriendo, estabiliza el presupuesto familiar y genera un activo que se puede heredar, usar como garantía o simplemente habitar con la certeza de que nadie puede quitarlo.

    Hay un tercer dato que merece atención especial: el 64,4 % de los subsidios fue asignado a mujeres jefas de hogar, casi el doble que los hombres. Esa proporción no es accidental. Tener vivienda propia reduce dependencia económica y amplía opciones en situaciones de vulnerabilidad. Numerosos estudios han documentado la relación entre tenencia segura de vivienda y reducción de violencias basadas en género: una mujer que tiene vivienda propia tiene más capacidad de reducir la posibilidad de sufrir violencias basadas en género, porque no depende económicamente del agresor para tener dónde vivir, por ejemplo. El patrimonio, en ese sentido, no es solo un bien material; es también una forma de autonomía que abre puertas en la vida social, laboral y familiar.

    Una ciudad que también mejora

    Los subsidios no se distribuyen uniformemente por la ciudad. El análisis geográfico revela que las cinco localidades con mayor recepción de hogares beneficiarios son Bosa, Fontibón, Usme, Suba y San Cristóbal, que corresponden a las zonas con mayor oferta de vivienda VIS y VIP disponible. Pero más allá de dónde se ubican los proyectos, importa la calidad del entorno en el que se insertan las familias. Para medirlo, se utilizó el Índice de Revitalización Urbana, un indicador que evalúa el estado del entorno construido: acceso a servicios, infraestructura, conectividad, y el resultado es significativo: el IRU promedio de los proyectos con beneficiarios del programa pasó de 0,41 en 2022 a 0,46 en 2025, una mejora del 13 % en tres años. Las familias no solo están comprando vivienda; están accediendo a entornos urbanos que mejoran progresivamente, gracias al trabajo articulado de las diferentes entidades de la ciudad.

    Eso lleva a la pregunta más difícil: ¿puede considerarse esto un hito en la historia de la vivienda en Bogotá? La respuesta no puede darse por decreto, pero sí puede construirse desde la evidencia. El déficit habitacional como lo muestra el cuadro presentado en este texto muestra, según el DANE, una reducción del 41 % en el periodo en el que entró en ejecución Mi Casa En Bogotá, demostrando que el plan de vivienda tiene un rol protagónico en la mejora de este importante indicador.

    Bogotá ha tenido, a lo largo de su historia, distintos instrumentos de política habitacional. Sin embargo, la combinación de escala, velocidad y focalización que exhibe Mi Casa en Bogotá en menos de dos años de gobierno es poco frecuente en la historia distrital reciente. Superar los 26.000 subsidios con más del 76 % dirigidos a hogares de bajos ingresos, una participación femenina que casi duplica la masculina y una mejora sostenida en la calidad urbana de los entornos donde se instalan las familias no se logra por inercia burocrática. Requiere decisión política, diseño técnico y capacidad de ejecución simultánea.

    La vivienda no es solo un techo. Es el lugar desde el cual las personas construyen rutinas, crían hijos y proyectan futuros. Una ciudad que no garantiza acceso razonable a la vivienda para sus habitantes de menores ingresos no solo genera pobreza: genera exclusión estructural que se reproduce de generación en generación. Mi Casa en Bogotá ha demostrado que es posible actuar con eficacia en el corto plazo, llegar a quienes más lo necesitan y hacerlo con evidencia que lo respalde. Eso es, precisamente, lo que debería esperarse de una ciudad que aspira a ser más justa.

    (Fuente: Perspectiva Económica Camacol B&C, PE008, mayo 2026. Datos con corte a abril 30 de 2026.)

     

  • Vie 12 de Jun de 2026
    natalia.uribe
    Cuerpo

    Durante la conmemoración de los 79 años de la Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía (Caja Honor), la secretaria Distrital del Hábitat, Vanessa Velasco, recibió la medalla “Bienestar y Excelencia”, un reconocimiento otorgado por su compromiso con la generación de soluciones habitacionales que contribuyen al bienestar de los miembros de la Fuerza Pública y sus familias.

    La ceremonia se llevó a cabo en el Auditorio Batalla de Ayacucho de la Escuela Superior de Guerra y reunió a autoridades civiles y militares para destacar cerca de ocho décadas de trabajo de Caja Honor en favor del ahorro, la vivienda y la calidad de vida de militares y policías en el país.

    La distinción reconoce la labor de la secretaria Velasco por impulsar estrategias que facilitan el acceso a una vivienda digna. Además, se convierte en un hecho significativo, al ser la primera funcionaria de la Administración Distrital en recibir este reconocimiento, que en años anteriores había sido otorgado a exministros de Vivienda como Elsa Noguera y Luis Felipe Henao.

    “Recibo este reconocimiento con profunda gratitud. Es un reflejo del trabajo que adelantamos todos los días desde el programa Mi Casa en Bogotá, liderado por el alcalde Carlos Fernando Galán, para que más familias puedan cumplir el sueño de tener vivienda propia. Nos alegra especialmente que estas oportunidades también beneficien a quienes han dedicado su vida al servicio del país”, afirmó la secretaria. 

    Desde la Secretaría Distrital del Hábitat seguimos trabajando para ampliar las oportunidades de acceso a vivienda y fortalecer alianzas que permitan a más familias mejorar su calidad de vida.