Para miles de hogares en Bogotá, y especialmente para las mujeres cabeza de familia, tener vivienda propia sigue siendo una meta difícil de alcanzar. No solo por los ingresos disponibles, sino por barreras como la responsabilidad del sostenimiento del hogar, la dificultad para acumular capital y la ausencia de un historial de ahorro que facilite el acceso al crédito.
Pero esta no es una realidad exclusiva de Bogotá. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima, a partir de datos de ONU Mujeres, que alrededor de uno de cada cuatro hogares en América Latina y el Caribe está encabezado por una mujer, la proporción más alta entre las regiones del mundo. Además, esta tendencia viene creciendo con rapidez en distintos países de la región.
La brecha también se refleja en el acceso a la propiedad. Según el mismo estudio del BID, en una muestra amplia de países de América Latina y el Caribe, el 72 % de los hogares encabezados por hombres es propietario de su vivienda, frente al 65 % de los hogares con jefatura femenina. El análisis también encuentra que las mujeres tienen menor acceso al crédito de vivienda que los hombres incluso cuando se comparan personas en niveles de ingreso similares.
Bogotá refleja con fuerza esta transformación regional: hoy, el 45,2 % de los hogares de la ciudad tiene a una mujer como jefa de hogar.
Frente a este desafío, la Administración Distrital, a través de la Secretaría Distrital del Hábitat, desarrolla Ahorro para mi Casa, uno de los programas del plan de vivienda Mi Casa en Bogotá. Su apuesta parte de una idea sencilla: apoyar a las familias en el pago del arriendo mientras construyen, con su propio esfuerzo, el ahorro que necesitan para avanzar hacia una vivienda propia.
Del subsidio al hábito de ahorrar
El programa contempla 5.400 subsidios para hogares que actualmente viven en arriendo y no cuentan con vivienda propia. Durante doce meses, la Secretaría cubre el pago mensual del arrendamiento hasta por $882.570, siempre que el hogar demuestre previamente que realizó el ahorro programado correspondiente en una cuenta específica.
El mecanismo convierte el subsidio en algo más que un alivio temporal: primero el hogar ahorra y luego recibe el apoyo para el pago del arriendo.
Ahorro programado + apoyo al arriendo
El hogar realiza primero su ahorro mensual y, una vez acreditado, recibe el subsidio de arrendamiento.
El diseño responde a una brecha que va más allá del acceso al sistema financiero. Aunque cerca del 96,9 % de los adultos colombianos cuenta con al menos un producto financiero, tener una cuenta no significa necesariamente haber desarrollado el hábito del ahorro.
4 de cada 10 adultos en Colombia ahorra o invierte activamente parte de sus ingresos.
El reto, por tanto, no es únicamente de inclusión financiera, sino de construir una disciplina de ahorro sostenida en el tiempo. Precisamente allí está uno de los principales componentes de Ahorro para mi Casa.
Una ruta que empieza en el celular
La experiencia de Diana Carolina Alfonso, madre cabeza de hogar, muestra cómo esta estrategia se traduce en la vida cotidiana.
Diana conoció el programa a través de redes sociales y realizó su postulación de manera virtual. Esta posibilidad reduce una barrera concreta para muchas mujeres cabeza de hogar: tener que desplazarse, ausentarse del trabajo o buscar quién cuide a sus hijos mientras realizan un trámite.
“Solo tuve que tomar unas fotos de mi vivienda actual y enviarlas por un formulario que me salió por TikTok. Fue muy fácil”, cuenta Diana.
Pero acceder al programa fue apenas el comienzo. Para ella, el mayor cambio ha sido incorporar el ahorro como parte de su presupuesto mensual.
“El programa ha sido una lección de ahorro grande. El reto ha sido romper con el hábito de la inmediatez, porque uno está acostumbrado a pensar: tengo la plata ahí, la uso y después la repongo”, reconoce.
Esa disciplina es precisamente lo que el programa busca promover. Si el hogar no cumple con el ahorro mensual pactado, pierde la condición de beneficiario para ese ciclo. De esta forma, el ahorro obligatorio cumple una doble función: fortalecer hábitos financieros y permitir que las familias acumulen el capital necesario para avanzar hacia la adquisición de vivienda.
Del arriendo hacia una ruta de inclusión financiera
Ahorro para mi Casa no se concibe como una ayuda aislada, sino como una etapa dentro de una ruta más amplia de inclusión financiera, que en algunos casos comienza con procesos de educación financiera ofrecidos por la Secretaría del Hábitat a hogares interesados en avanzar hacia una vivienda propia.
Para los hogares con jefatura femenina, el esquema tiene un valor adicional: reconoce que la barrera no es únicamente la falta de recursos, sino también la dificultad para acumular capital de manera sostenida y contar con mecanismos que acompañen ese proceso.
Así, el programa no solo contribuye a cubrir una necesidad inmediata —el pago del arriendo—, sino que fortalece la capacidad futura del hogar para avanzar hacia la compra de vivienda en mejores condiciones financieras.
Para Diana, ese objetivo ya tiene un significado concreto: “Lo hago con la ilusión de que voy a tener mi casa, mi apartamento, mi lugar, donde sea. Pero es mi lugar, y el de mi hijo”.
Su historia resume la lógica detrás del programa: una política pública que acompaña el esfuerzo del hogar y convierte el ahorro en una ruta posible hacia la vivienda propia.
“Para muchas familias, especialmente aquellas encabezadas por mujeres, el principal obstáculo no es solo acceder a un subsidio, sino lograr construir una capacidad de ahorro sostenida en el tiempo. Con Ahorro para mi Casa queremos acompañar ese proceso: aliviar hoy el pago del arriendo y, al mismo tiempo, ayudar a que los hogares acumulen recursos y fortalezcan hábitos financieros que los acerquen a una vivienda propia”, Vanessa Velasco, secretaria Distrital del Hábitat.
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