Noticias y Anuncios de la Secretaría del Hábitat
  • Mié 20 de Mayo de 2026
    Vanessa Velasc…
    Cuerpo

    Bakú, Azerbaiyán. 19 de mayo de 2026.

    El World Urban Forum, el espacio de deliberación urbana más importante del planeta, con más de 20.000 participantes de 165 países, abrió sus puertas, y Bogotá no llegó a ocupar un asiento entre el público. Llegó a tomar la palabra. En tres paneles de alto nivel, la ciudad ratificó su lugar como referente urbano del Sur Global y demostró que la innovación en política pública de hábitat no es patrimonio exclusivo de las ciudades del norte.

    Planificación urbana como acción climática: la lección de Bogotá

    En el panel Urban Planning is Climate Action, organizado junto a C40 Cities y ONU-Hábitat en el marco del Acelerador de Planificación Urbana, presenté uno de los enfoques más ambiciosos que Bogotá viene construyendo: la intervención integral en más de 80 barrios de la ciudad, articulando vivienda estratégicamente ubicada, sistemas de transporte sostenible, mejoramiento de equipamientos urbanos y espacios públicos, con un principio que considero no negociable — la participación comunitaria transversal en cada etapa del proceso, desde la planeación hasta la evaluación.

    La lección técnica que compartí con el mundo es, en apariencia, simple, pero profundamente difícil de ejecutar: la clave está en articular los planes de uso del suelo con planes de acción concretos, incorporar herramientas de captura de valor del suelo (LVC), y ser efectivos en la ejecución a mayor velocidad y escala. No basta con tener buenas políticas. Hay que tener la capacidad institucional para materializarlas.

    En ese mismo panel presenté el que será, en mi concepto, el proyecto urbano más importante de Bogotá en los próximos años: el Distrito Aeropuerto. Una apuesta sin precedentes que articula planeación urbana sostenible, conservación ambiental y la habilitación de más de 18.000 unidades de vivienda social en torno a los principales corredores de transporte, con el Aeropuerto Internacional El Dorado —primer aeropuerto de carga y segundo de pasajeros de América Latina— como ancla de desarrollo. Este proyecto no es solo una operación urbanística; es una declaración sobre el tipo de ciudad que Bogotá quiere ser.

    Vivienda, clima y financiamiento: el reto del billón de dólares

    El segundo panel del día nos enfrentó a una de las preguntas más urgentes del urbanismo contemporáneo: ¿cómo financiar la transición climática sin depender exclusivamente del presupuesto público? Junto a Aaron Maluleka de Tshwane y representantes del FCDO del Reino Unido, el debate fue honesto y técnicamente riguroso.

    Mi posición fue clara: los recursos deben orientarse a conectar las áreas consolidadas y patrimoniales con vivienda en arriendo asequible, renovar las redes de servicios públicos con infraestructura climática, y cubrir el 100 % del déficit cualitativo integrando la construcción sostenible en los mejoramientos de vivienda y espacio público. No se trata de proyectos piloto aislados. Se trata de escalar soluciones que ya funcionan.

    Las reflexiones de cierre de la alcaldesa ejecutiva Nasifi Moya resonaron con fuerza: la respuesta climática no puede depender de la voluntad política del gobernante de turno; debe estar blindada en la legislación local, integrada en los planes de desarrollo y en los presupuestos de las ciudades. Y las ciudades del Sur Global que ya tienen soluciones probadas deben pasar del piloto al modelo de implementación masiva — lo que algunos denominaron el enfoque plug-and-play para el escalamiento urbano.

    Mi Casa en Bogotá ante el mundo: vivienda como motor de transformación

    El tercer panel del día, organizado por el Shanghai Award Committee en el espacio From Adequate Housing to Livable Communities, fue quizás el más simbólico. Ante una audiencia global de tomadores de decisiones, presenté Mi Casa en Bogotá como un instrumento de política pública único en la región: la primera política subnacional de vivienda que cubre toda la cadena de valor del hábitat, desde la gestión del suelo hasta la demanda y la oferta, pasando por el financiamiento y la inclusión financiera.

    Compartí el caso de revitalización urbana en la localidad de San Cristóbal (cinco barrios intervenidos con vivienda estratégicamente ubicada, mejoramiento del espacio público e intervenciones de urbanismo táctico) reconocido con el Premio Shanghai de Desarrollo Urbano Sostenible. No lo presenté como un logro del pasado, sino como el modelo que Bogotá quiere replicar y escalar: subsidios de vivienda que activan economías locales, generan movilidad social y producen desarrollo urbano sostenible desde el barrio hacia la urbe.

    Lo que este día confirma

    Tres paneles, tres conversaciones distintas, un solo mensaje coherente: Bogotá tiene algo genuino que enseñarle al mundo. No como excepción, sino como evidencia de que las ciudades del Sur Global podemos combinar rigor técnico, voluntad política e innovación institucional para producir transformaciones urbanas reales, medibles y replicables.

    La administración del alcalde Carlos Fernando Galán ha apostado por una ciudad que no se conforma con gestionar su crecimiento, sino que lo orienta con criterio, con equidad y con visión de largo plazo. Llevar esa apuesta al foro urbano más importante del planeta no es un acto protocolario. Es una responsabilidad que hoy, en Bakú, sentí con toda su magnitud.

    La agenda continúa con varios paneles más, pero el viernes 22 de mayo cerramos con la sesión que más me emociona: La vivienda como motor de transformación socioeconómica en el Sur Global — lecciones de Mi Casa en Bogotá. Junto a expertos de CAF, ONU-Hábitat, el Banco Mundial, el Ministerio de Vivienda de Panamá y la Caja de la Vivienda Popular de Bogotá, pondremos sobre la mesa un modelo que no es teoría. Es política pública con resultados, con nombres, con familias.

    Bogotá no vino al WUF2026 a aprender cómo se hace. Vino a mostrar que ya lo está haciendo.

  • Jue 21 de Mayo de 2026
    Vanessa Velasc…
    Cuerpo

    Bakú, Azerbaiyán — World Urban Forum 20, mayo de 2026

    El World Urban Forum no es un espacio de declaraciones de buenas intenciones. Es, en su mejor versión, un laboratorio de política pública donde las ciudades que han asumido riesgos reales traen sus aprendizajes reales. Bogotá llegó a Bakú con esa disposición: no a escuchar diagnósticos que ya conocemos, sino a contribuir, con evidencia, con datos, con programas en ejecución y sobre todo, con resultados medibles, a la construcción de una agenda urbana global más honesta y efectiva.

    La vivienda en arriendo como asignatura pendiente de la política habitacional

    La sesión What Works in Low-Income Rental Housing? A Global Peer-Learning Lab for Scalable Solutions, organizada por CAF y el Urban Housing Practitioners Hub, reunió a practicantes y tomadores de decisión de distintos continentes alrededor de una pregunta que rara vez se formula con tanta franqueza en los foros multilaterales: ¿por qué la arquitectura de política pública sigue siendo casi exclusivamente propietarista cuando el alquiler es ya la realidad habitacional dominante para las poblaciones de bajos ingresos en todo el mundo?

    En ese contexto, Bogotá presentó dos programas propios que sitúan a la ciudad en la vanguardia regional: el programa de Arriendo Temporal y el programa Ahorro para mi Casa. No como soluciones acabadas, sino como evidencia de que es posible construir instrumentos mixtos (entre el mercado, el Estado y la comunidad) que respondan a la diversidad de situaciones de tenencia.

    La perspectiva técnica que aportamos parte de una premisa que con frecuencia se pierde en el debate: la renta no es una fase de transición hacia la propiedad ni una modalidad de segunda categoría. Es una forma de tenencia legítima que ocupa un lugar específico dentro de un sistema habitacional continuo, que va desde el acceso al suelo hasta la propiedad consolidada. Comprenderlo así transforma radicalmente las preguntas de política que debemos hacernos.

    Dos de esas preguntas las llevamos a la mesa: ¿cómo garantizamos la continuidad de los programas de renta más allá de los ciclos de gobierno? Y, ¿cómo articulamos instrumentos del nivel nacional con intervenciones del nivel local? Desde la Secretaría del Hábitat de Bogotá, estamos avanzando en una respuesta que va más allá de la asignación de subsidios: el desarrollo de esquemas de garantías colaterales que amplíen el alcance hacia hogares de ingresos medios, complementando los esquemas de subsidio directo que han sido clave para focalizar la población más vulnerable.

    Paralelamente, estamos trabajando en la ampliación del stock de vivienda en alquiler en zonas céntricas y patrimoniales a través de mecanismos de adquisición de suelo, reúso de edificaciones existentes y la posibilidad de constituir un banco público de vivienda para renta social con esquemas de asociación público-privada para su administración. A esto se suma la exploración de incentivos tributarios y la venta de derechos de construcción para que el sector privado sea parte activa de esta transformación.

    Uno de los debates más sustantivos de la sesión tuvo que ver con el reto metropolitano y transfronterizo que ninguna ciudad puede resolver sola: la respuesta habitacional para población migrante, en particular la proveniente de Venezuela. Esta realidad exige modelos de renta social de escala, capaces de operar con flexibilidad y sin excluir a quienes ya son parte del tejido urbano de Bogotá.

    Los equipamientos públicos como detonadores, no como remates

    La segunda sesión del día, Public Facilities as Enablers of Resilient, Sustainable and Adequate Housing for Urban Communities, organizada por la Universidad China de Hong Kong, situó a Bogotá nuevamente en el centro de la discusión, esta vez desde la experiencia acumulada en sus programas de mejoramiento de barrios y equipamientos comunitarios.

    La tesis que presentamos contradice una lógica de planificación muy extendida: la de pensar los equipamientos públicos como el elemento que se añade al final, cuando ya hay vivienda y transporte. En Bogotá, los equipamientos son el punto de partida de la transformación territorial. Y lo son porque están anclados en cuatro principios que hemos validado en la práctica: conexión a sistemas de transporte, articulación con estrategias de revitalización urbana y mejoramiento de barrios, y localización estratégica como eje de la intervención habitacional.

    Bajo esa lógica, el escalamiento del sistema de cuidado de la ciudad —las Manzanas del Cuidado— se articula directamente con el plan de vivienda Mi Casa en Bogotá y con los programas de recuperación del espacio público. Combinamos inversión en equipamientos con esquemas de alianza público-privada para su mantenimiento, coordinación interinstitucional para los espacios públicos, y una herramienta propia: un índice de priorización que orienta la inversión hacia donde el retorno social es mayor y permite medir sus resultados de manera sistemática.

    Un principio que también pusimos sobre la mesa y que puede parecer obvio pero rara vez se operacionaliza: el diseño arquitectónico de calidad no es un lujo estético, es una condición de apropiación comunitaria. Los equipamientos que las comunidades sienten como suyos son los que perduran, los que se cuidan, los que generan identidad de barrio. Eso no se puede sustituir con metros cuadrados.

    Lo que Bogotá trae al WUF13

    Ninguno de los aportes que hicimos hoy en Bakú son propuestas teóricas. Son políticas en ejecución, con recursos asignados, con comunidades involucradas, con resultados verificables. En un foro donde abundan los marcos conceptuales y escasean los casos con evidencia, eso tiene un valor específico.

    La presencia de Bogotá en el WUF13 no es la de una ciudad que viene a aprender el modelo. Es la de una ciudad que está construyendo uno, y que lo comparte con la convicción de que los problemas habitacionales del Sur Global no se resolverán con soluciones importadas, sino con la inteligencia colectiva de quienes los viven y los gestionan todos los días.

    El viernes 22 de mayo, en la sesión central sobre Mi Casa en Bogotá, presentaremos junto a CAF, ONU-Hábitat, el Banco Mundial, el Ministerio de Vivienda de Panamá y la Caja de la Vivienda Popular los resultados de lo que ya está ocurriendo en nuestros barrios. Ese será el cierre de una participación con rigor, con datos, y con la voz de una ciudad que no vino a Bakú a observar, sino a incidir.

  • Jue 21 de Mayo de 2026
    webmaster
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    En el sector de Arborizadora Alta, en la localidad de Ciudad Bolívar, tres familias comenzaron una nueva etapa con la entrega oficial de los mejoramientos realizados en sus viviendas, en el marco del programa “Mejora Tu Casa, Habita Tu Hogar”, liderado por la Secretaría Distrital del Hábitat.

    Los hogares de Luis Alirio Betancourt García, Yury Castula Narváez Ortiz y Ana Mercedes Murte de Bernal fueron intervenidos por el oferente Constructora de Infraestructura Colombiana – Coinco SAS, con obras orientadas a mejorar las condiciones de habitabilidad, seguridad y bienestar de las familias beneficiarias.

    Estas intervenciones hacen parte de la apuesta distrital por transformar la calidad de vida de miles de hogares bogotanos mediante el mejoramiento de espacios esenciales como cocinas, baños, pisos y habitaciones, promoviendo viviendas más dignas, saludables y sostenibles.

    Luis Alirio Betancourt García, de 56 años, ha trabajado durante más de tres décadas como vigilante supervisor de maquinaria en la empresa Telas Sintéticas. Junto a su familia construyó progresivamente su vivienda, donde hoy habitan seis personas. En su hogar se realizaron adecuaciones en el tercer piso, incluyendo enchape de pisos, pintura, mejoras en cocina y baño, instalación de grifería ahorradora y cielo raso con luminarias.

    Por su parte, Yury Castula Narváez Ortiz, de 47 años, llegó a Bogotá hace 13 años tras ser desplazada por la violencia. Actualmente trabaja en la elaboración de calzado desde su vivienda, donde reside junto a su esposo e hija. Las obras incluyeron enchape de pisos, mejoramiento de muros, pintura, adecuaciones en cocina e instalación de grifería ahorradora y luminarias.

    Entre tanto, Ana Mercedes Murte de Bernal, de 79 años, llegó desde Boyacá siendo muy joven y dedicó años de trabajo a sacar adelante a su familia y construir su hogar. En su vivienda se realizaron mejoras en cocina, baño y habitaciones, incluyendo enchape de pisos y muros, instalación de sanitario ahorrador, luminarias y acabados.

    El Plan de Vivienda “Mi Casa en Bogotá” reconoce la vivienda como uno de los principales determinantes del bienestar social. Acceder a una vivienda digna no solo mejora las condiciones físicas del hogar, sino que contribuye a reducir la vulnerabilidad económica, fortalecer los entornos familiares y mejorar la salud y calidad de vida de las personas.

    En ese marco, el programa “Mejora Tu Casa, Habita Tu Hogar” busca reducir el déficit cualitativo de vivienda y transformar las condiciones habitacionales de hogares vulnerables en Bogotá, respondiendo a las necesidades específicas de cada vivienda.

    A nivel distrital, el programa registra:

    • 3.848 viviendas postuladas
    • 2.768 viviendas habilitadas
    • 1.819 viviendas con oferente asignado
    • 943 viviendas con diagnóstico técnico realizado
    • 274 viviendas con Resolución de Asignación

    La meta para 2026 es alcanzar 3.000 mejoramientos de vivienda, de los cuales 1.000 estarán a cargo de la Caja de Vivienda Popular.

    En Ciudad Bolívar, específicamente, se han postulado 1.555 viviendas, de las cuales 1.104 fueron habilitadas y 947 ya cuentan con oferente asignado. Actualmente se adelantan visitas técnico-sociales, levantamientos planimétricos y elaboración de presupuestos para continuar avanzando en el proceso.

    “Con el programa ‘Mejora Tu Casa, Habita Tu Hogar’ estamos transformando mucho más que viviendas; estamos mejorando la calidad de vida de las familias, brindándoles espacios más dignos, seguros y sostenibles que impactan su bienestar, su salud y sus oportunidades de futuro”, afirmó la secretaria Distrital del Hábitat, Vanessa Velasco.

    Además, Bogotá se convirtió en la primera ciudad del país en incorporar una certificación verde en programas de mejoramiento de vivienda mediante el sello CASA Mejoramientos, otorgado por el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS).

    Gracias a esta apuesta, las familias beneficiarias reciben elementos como grifería ahorradora, sanitarios de bajo consumo, iluminación LED y kits de separación de residuos, lo que permitirá ahorros proyectados de entre el 15 % y el 30 % en el consumo de agua y energía.