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La Secretaría Distrital del Hábitat y Bancolombia realizaron la entrega y notificación oficial de 68 subsidios del programa “Reduce Tu Cuota”, una iniciativa que continúa facilitando el acceso a vivienda para las familias bogotanas que más lo necesitan.
Durante el evento, las familias recibieron oficialmente la notificación de este subsidio, diseñado para apoyar el pago mensual de la cuota del crédito hipotecario o leasing habitacional durante 48 meses, contribuyendo a aliviar la carga económica de los hogares y fortalecer su estabilidad financiera.
La ceremonia se llevó a cabo en el auditorio del edificio Atrio, sede principal de Bancolombia en Bogotá, y contó con la participación de directivos de la entidad financiera y de la secretaria Distrital del Hábitat, Vanessa Velasco, quien destacó la importancia de seguir generando alianzas que permitan transformar la vida de los hogares con menores ingresos de la ciudad.
A la fecha, la Secretaría Distrital del Hábitat ha beneficiado a 8.011 hogares a través del programa ‘Reduce Tu Cuota’, y cerca de 29.000 hogares mediante las diferentes estrategias del plan de vivienda ‘Mi Casa en Bogotá’.
Una alianza que sigue beneficiando a más hogares
Además, en el marco de esta alianza, con Bancolombia se han asignado 1.460 subsidios de “Reduce Tu Cuota”, consolidándose como una de las entidades otorgantes de crédito que más hogares ha postulado al programa y representando más del 20 % de las asignaciones realizadas.
“Hoy seguimos cumpliéndoles a las familias bogotanas con acciones concretas que les permiten avanzar y permanecer en sus viviendas. Estos subsidios representan tranquilidad, estabilidad y nuevas oportunidades para miles de hogares en Bogotá”, manifestó la secretaria Distrital del Hábitat, Vanessa Velasco.
La entrega de estos subsidios reafirma el compromiso del Distrito de seguir generando alianzas y soluciones que permitan mejorar la calidad de vida de más familias bogotanas y fortalecer el acceso a vivienda en la ciudad.
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Bakú, Azerbaiyán. 19 de mayo de 2026.
El World Urban Forum, el espacio de deliberación urbana más importante del planeta, con más de 20.000 participantes de 165 países, abrió sus puertas, y Bogotá no llegó a ocupar un asiento entre el público. Llegó a tomar la palabra. En tres paneles de alto nivel, la ciudad ratificó su lugar como referente urbano del Sur Global y demostró que la innovación en política pública de hábitat no es patrimonio exclusivo de las ciudades del norte.
Planificación urbana como acción climática: la lección de Bogotá
En el panel Urban Planning is Climate Action, organizado junto a C40 Cities y ONU-Hábitat en el marco del Acelerador de Planificación Urbana, presenté uno de los enfoques más ambiciosos que Bogotá viene construyendo: la intervención integral en más de 80 barrios de la ciudad, articulando vivienda estratégicamente ubicada, sistemas de transporte sostenible, mejoramiento de equipamientos urbanos y espacios públicos, con un principio que considero no negociable — la participación comunitaria transversal en cada etapa del proceso, desde la planeación hasta la evaluación.
La lección técnica que compartí con el mundo es, en apariencia, simple, pero profundamente difícil de ejecutar: la clave está en articular los planes de uso del suelo con planes de acción concretos, incorporar herramientas de captura de valor del suelo (LVC), y ser efectivos en la ejecución a mayor velocidad y escala. No basta con tener buenas políticas. Hay que tener la capacidad institucional para materializarlas.
En ese mismo panel presenté el que será, en mi concepto, el proyecto urbano más importante de Bogotá en los próximos años: el Distrito Aeropuerto. Una apuesta sin precedentes que articula planeación urbana sostenible, conservación ambiental y la habilitación de más de 18.000 unidades de vivienda social en torno a los principales corredores de transporte, con el Aeropuerto Internacional El Dorado —primer aeropuerto de carga y segundo de pasajeros de América Latina— como ancla de desarrollo. Este proyecto no es solo una operación urbanística; es una declaración sobre el tipo de ciudad que Bogotá quiere ser.
Vivienda, clima y financiamiento: el reto del billón de dólares
El segundo panel del día nos enfrentó a una de las preguntas más urgentes del urbanismo contemporáneo: ¿cómo financiar la transición climática sin depender exclusivamente del presupuesto público? Junto a Aaron Maluleka de Tshwane y representantes del FCDO del Reino Unido, el debate fue honesto y técnicamente riguroso.
Mi posición fue clara: los recursos deben orientarse a conectar las áreas consolidadas y patrimoniales con vivienda en arriendo asequible, renovar las redes de servicios públicos con infraestructura climática, y cubrir el 100 % del déficit cualitativo integrando la construcción sostenible en los mejoramientos de vivienda y espacio público. No se trata de proyectos piloto aislados. Se trata de escalar soluciones que ya funcionan.
Las reflexiones de cierre de la alcaldesa ejecutiva Nasifi Moya resonaron con fuerza: la respuesta climática no puede depender de la voluntad política del gobernante de turno; debe estar blindada en la legislación local, integrada en los planes de desarrollo y en los presupuestos de las ciudades. Y las ciudades del Sur Global que ya tienen soluciones probadas deben pasar del piloto al modelo de implementación masiva — lo que algunos denominaron el enfoque plug-and-play para el escalamiento urbano.
Mi Casa en Bogotá ante el mundo: vivienda como motor de transformación
El tercer panel del día, organizado por el Shanghai Award Committee en el espacio From Adequate Housing to Livable Communities, fue quizás el más simbólico. Ante una audiencia global de tomadores de decisiones, presenté Mi Casa en Bogotá como un instrumento de política pública único en la región: la primera política subnacional de vivienda que cubre toda la cadena de valor del hábitat, desde la gestión del suelo hasta la demanda y la oferta, pasando por el financiamiento y la inclusión financiera.
Compartí el caso de revitalización urbana en la localidad de San Cristóbal (cinco barrios intervenidos con vivienda estratégicamente ubicada, mejoramiento del espacio público e intervenciones de urbanismo táctico) reconocido con el Premio Shanghai de Desarrollo Urbano Sostenible. No lo presenté como un logro del pasado, sino como el modelo que Bogotá quiere replicar y escalar: subsidios de vivienda que activan economías locales, generan movilidad social y producen desarrollo urbano sostenible desde el barrio hacia la urbe.
Lo que este día confirma
Tres paneles, tres conversaciones distintas, un solo mensaje coherente: Bogotá tiene algo genuino que enseñarle al mundo. No como excepción, sino como evidencia de que las ciudades del Sur Global podemos combinar rigor técnico, voluntad política e innovación institucional para producir transformaciones urbanas reales, medibles y replicables.
La administración del alcalde Carlos Fernando Galán ha apostado por una ciudad que no se conforma con gestionar su crecimiento, sino que lo orienta con criterio, con equidad y con visión de largo plazo. Llevar esa apuesta al foro urbano más importante del planeta no es un acto protocolario. Es una responsabilidad que hoy, en Bakú, sentí con toda su magnitud.
La agenda continúa con varios paneles más, pero el viernes 22 de mayo cerramos con la sesión que más me emociona: La vivienda como motor de transformación socioeconómica en el Sur Global — lecciones de Mi Casa en Bogotá. Junto a expertos de CAF, ONU-Hábitat, el Banco Mundial, el Ministerio de Vivienda de Panamá y la Caja de la Vivienda Popular de Bogotá, pondremos sobre la mesa un modelo que no es teoría. Es política pública con resultados, con nombres, con familias.
Bogotá no vino al WUF2026 a aprender cómo se hace. Vino a mostrar que ya lo está haciendo.
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En el sector de Arborizadora Alta, en la localidad de Ciudad Bolívar, tres familias comenzaron una nueva etapa con la entrega oficial de los mejoramientos realizados en sus viviendas, en el marco del programa “Mejora Tu Casa, Habita Tu Hogar”, liderado por la Secretaría Distrital del Hábitat.
Los hogares de Luis Alirio Betancourt García, Yury Castula Narváez Ortiz y Ana Mercedes Murte de Bernal fueron intervenidos por el oferente Constructora de Infraestructura Colombiana – Coinco SAS, con obras orientadas a mejorar las condiciones de habitabilidad, seguridad y bienestar de las familias beneficiarias.
Estas intervenciones hacen parte de la apuesta distrital por transformar la calidad de vida de miles de hogares bogotanos mediante el mejoramiento de espacios esenciales como cocinas, baños, pisos y habitaciones, promoviendo viviendas más dignas, saludables y sostenibles.
Luis Alirio Betancourt García, de 56 años, ha trabajado durante más de tres décadas como vigilante supervisor de maquinaria en la empresa Telas Sintéticas. Junto a su familia construyó progresivamente su vivienda, donde hoy habitan seis personas. En su hogar se realizaron adecuaciones en el tercer piso, incluyendo enchape de pisos, pintura, mejoras en cocina y baño, instalación de grifería ahorradora y cielo raso con luminarias.
Por su parte, Yury Castula Narváez Ortiz, de 47 años, llegó a Bogotá hace 13 años tras ser desplazada por la violencia. Actualmente trabaja en la elaboración de calzado desde su vivienda, donde reside junto a su esposo e hija. Las obras incluyeron enchape de pisos, mejoramiento de muros, pintura, adecuaciones en cocina e instalación de grifería ahorradora y luminarias.
Entre tanto, Ana Mercedes Murte de Bernal, de 79 años, llegó desde Boyacá siendo muy joven y dedicó años de trabajo a sacar adelante a su familia y construir su hogar. En su vivienda se realizaron mejoras en cocina, baño y habitaciones, incluyendo enchape de pisos y muros, instalación de sanitario ahorrador, luminarias y acabados.
El Plan de Vivienda “Mi Casa en Bogotá” reconoce la vivienda como uno de los principales determinantes del bienestar social. Acceder a una vivienda digna no solo mejora las condiciones físicas del hogar, sino que contribuye a reducir la vulnerabilidad económica, fortalecer los entornos familiares y mejorar la salud y calidad de vida de las personas.
En ese marco, el programa “Mejora Tu Casa, Habita Tu Hogar” busca reducir el déficit cualitativo de vivienda y transformar las condiciones habitacionales de hogares vulnerables en Bogotá, respondiendo a las necesidades específicas de cada vivienda.
A nivel distrital, el programa registra:
• 3.848 viviendas postuladas
• 2.768 viviendas habilitadas
• 1.819 viviendas con oferente asignado
• 943 viviendas con diagnóstico técnico realizado
• 274 viviendas con Resolución de AsignaciónLa meta para 2026 es alcanzar 3.000 mejoramientos de vivienda, de los cuales 1.000 estarán a cargo de la Caja de Vivienda Popular.
En Ciudad Bolívar, específicamente, se han postulado 1.555 viviendas, de las cuales 1.104 fueron habilitadas y 947 ya cuentan con oferente asignado. Actualmente se adelantan visitas técnico-sociales, levantamientos planimétricos y elaboración de presupuestos para continuar avanzando en el proceso.
“Con el programa ‘Mejora Tu Casa, Habita Tu Hogar’ estamos transformando mucho más que viviendas; estamos mejorando la calidad de vida de las familias, brindándoles espacios más dignos, seguros y sostenibles que impactan su bienestar, su salud y sus oportunidades de futuro”, afirmó la secretaria Distrital del Hábitat, Vanessa Velasco.
Además, Bogotá se convirtió en la primera ciudad del país en incorporar una certificación verde en programas de mejoramiento de vivienda mediante el sello CASA Mejoramientos, otorgado por el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS).
Gracias a esta apuesta, las familias beneficiarias reciben elementos como grifería ahorradora, sanitarios de bajo consumo, iluminación LED y kits de separación de residuos, lo que permitirá ahorros proyectados de entre el 15 % y el 30 % en el consumo de agua y energía.