Noticias y Anuncios de la Secretaría del Hábitat
  • Jue 10 de Sep de 2026
    natalia.uribe
    Cuerpo

    Después de años de esfuerzo, ahorro y sueños aplazados, 200 hogares de la ciudad cumplirán la meta de tener casa propia y estarán recibiendo las llaves de sus casas durante el transcurso de la semana; 50 de estas familias estuvieron acompañadas por el alcalde Mayor, Carlos Fernando Galán, y la secretaria del Hábitat, Vanessa Velasco.

    “Hoy es una fecha especial porque logramos con estas entregas un hito adicional en la política de vivienda, llegamos a 37.000 subsidios otorgados en esta administración, un récord histórico porque superamos lo que hicieron tres gobiernos de Bogotá en solo dos años y ocho meses de gobierno”, confirmó el alcalde Carlos Fernando Galán.

    Las familias beneficiarias, que habitarán en los proyectos Arttico y Moratti en la localidad de Fontibón, lograron cumplir su sueño gracias al apoyo de los programas

    Reactiva tu Compra y Oferta Preferente, de la Secretaría Distrital del Hábitat, que facilitaron el cierre financiero para la adquisición de viviendas de Interés Social (VIS) y Vivienda de Interés Prioritario (VIP).

    “Acabamos de entregarle su vivienda a las familias de Johana, Gladys y Mario, y Javier, quienes después de muchos años por fin recibieron las llaves de su apartamento. Estamos cambiando vidas en Bogotá, activando la economía de la ciudad y generando muchísimo empleo”, aseguró el mandatario.

    Por su parte, la secretaria del Hábitat, Vanessa Velasco Bernal, resaltó el trabajo articulado con las constructoras para contar con personal de la entidad en las salas de venta y poder orientar a las familias para aplicar y beneficiarse de los subsidios de vivienda que ofrece el Distrito, caso de Maura Daniela Ladino, joven de 21 años que recibió la asesoría, aplicó al subsidio y junto con sus ahorros hoy recibió las llaves de su nueva vivienda.

    “Pude acceder al subsidio porque cuando vine a conocer el proyecto me explicaron cómo acceder, fue un reto bastante grande por mi edad y mis ingresos, y hoy gracias a la Secretaría del Hábitat y la constructora tengo mi apartamento para vivir con mi madre”, aseguró Maura Daniela.
     

    Otra de las familias beneficiarias que cumplieron este sueño fueron la de Mario y Gladys, dos adultos mayores oriundos del sur de Cundinamarca que hace más de 40 años llegaron a Bogotá con la ilusión de construir un mejor futuro y formar una familia, y quienes después de tantos años de trabajo y dedicación hoy recibieron las llaves de su nuevo hogar.

    Las 200 viviendas que se entregan paulatinamente durante esta semana se ubican en el Conjunto Cerrado Arttico, ubicado en el Plan Parcial Hayuelos, en la localidad de Fontibón; este proyecto de vivienda se conforma en total por 400 unidades de vivienda, 200 de ellas pertenecen a familias que recibieron subsidios de la política de vivienda de Bogotá.

    Más oportunidades para acceder a vivienda

    Los programas Reactiva tu Compra y Oferta Preferente están dirigidos a hogares de menores ingresos que quieren acceder a una vivienda nueva y que enfrentan dificultades para completar los recursos necesarios para su compra.

    Reactiva tu Compra brinda un apoyo económico para facilitar el cierre financiero de los hogares, mientras que Oferta Preferente permite acceder a proyectos VIS y VIP ubicados en diferentes sectores de Bogotá, ampliando las posibilidades de las familias de adquirir vivienda en zonas con mejores condiciones de infraestructura, servicios y conectividad. Los subsidios del Distrito también pueden complementarse con los otorgados por el Gobierno Nacional y las cajas de compensación familiar, permitiendo sumar recursos para avanzar en la compra de vivienda.

    A la fecha, Reactiva tu Compra registra 12.319 hogares beneficiados, de los cuales 2.784 se han otorgado en 2026, y el programa Oferta Preferente ya alcanza 8.450 hogares beneficiados, 1.855 correspondientes a este año.

    Estas acciones hacen parte del Plan de Vivienda Mi Casa en Bogotá, de la Administración del alcalde Carlos Fernando Galán, que tiene como meta entregar durante su gobierno cerca de 75.000 soluciones de vivienda para las familias de la ciudad.

  • Mié 2 de Sep de 2026
    webmaster
    Cuerpo

    Bogotá se transforma, se densifica y estrecha sus vínculos con la región. Al mismo tiempo, enfrenta desafíos relacionados con la vivienda digna, los entornos seguros e incluyentes, la disponibilidad de agua y energía ante la variabilidad climática, el desarrollo urbano y las brechas entre territorios urbanos y rurales. Responder a estos retos no puede ser una tarea aislada de la Administración Distrital. Las decisiones públicas se fortalecen cuando distintas experiencias y conocimientos se escuchan, se contrastan y se convierten en recomendaciones. Ese es el propósito del Consejo: analizar, deliberar y aportar a la implementación de la Política Pública del Hábitat y a la incidencia del sector en planes, programas y proyectos distritales.

    Una nueva etapa comienza

    La Resolución 477 del 15 de mayo de 2026 actualiza la reglamentación vigente desde 2011, armoniza el funcionamiento del Consejo con las transformaciones institucionales y territoriales y establece reglas claras para conformar y seleccionar a sus representantes.

    También reconoce que el hábitat de Bogotá supera los límites administrativos de la ciudad: la vivienda, la movilidad, los servicios públicos, el empleo, la expansión urbana y la sostenibilidad están conectados con Cundinamarca y con la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca.

    Por ello, bajo el liderazgo de la Secretaría Distrital del Hábitat, el Consejo reúne representantes de la Región Metropolitana, la academia, las cajas de compensación, la construcción, las lonjas y asociaciones inmobiliarias, las organizaciones profesionales de arquitectura, ingeniería y urbanismo, las organizaciones no gubernamentales y el sector financiero. El Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio y la Gobernación de Cundinamarca participan como invitados permanentes. Esta diversidad permite comprender el hábitat como un sistema en el que convergen dimensiones sociales, económicas, ambientales, territoriales, técnicas y financieras.

    Reglas claras para una conversación permanente

    La resolución define quiénes participan, cómo se toman las decisiones y qué responsabilidades asumen sus integrantes. Dispone al menos cuatro sesiones por vigencia y establece que desde el primer encuentro se acuerden las líneas temáticas de trabajo, que podrán ser lideradas por miembros del Consejo con el acompañamiento de la Secretaría.

    Así, las sesiones pueden contar con responsables, información de soporte, invitados especializados, productos y seguimiento. Además, el informe anual de resultados conecta la participación con la transparencia y ayuda a que las recomendaciones no permanezcan solo en las actas.

    El valor del Consejo también depende de lo que ocurre antes y después de cada sesión: información y preguntas para orientar la deliberación; una conversación plural y documentada; y conclusiones, compromisos y contenidos útiles. Aunque sus decisiones no son vinculantes, ofrecen a los actores del sector un panorama compartido sobre los problemas, retos y oportunidades del hábitat.

    Una participación para incidir

    Bogotá no tiene una única forma de habitarse. Las realidades cambian entre localidades, barrios y zonas rurales, y según la edad, el género, la situación económica, la pertenencia étnica, las capacidades y las trayectorias de vida. Por eso, las soluciones técnicas deben dialogar con la exeriencia de las comunidades.

    La academia aporta investigación y evidencia; los gremios y sectores productivos, experiencia en ejecución y financiación; las organizaciones sociales, conocimiento territorial; las asociaciones profesionales, criterios técnicos; y las entidades públicas, capacidad de articulación. El valor del Consejo no está en que todos piensen igual, sino en transformar coincidencias y diferencias en recomendaciones mejor informadas.

    La Resolución 477 de 2026 entrega una estructura renovada. Darle vida exige convertir la participación en conocimiento y el conocimiento en orientaciones capaces de incidir en las decisiones públicas. El Consejo puede consolidarse como una instancia estratégica, transparente y útil: una que escucha, analiza, propone, comunica y hace seguimiento.

    El futuro del hábitat, para ser más equitativo, sostenible e incluyente, debe construirse mediante el diálogo de saberes.

  • Vie 11 de Sep de 2026
    webmaster
    Cuerpo

    La composición de los hogares, el envejecimiento, la emergencia climática, las nuevas dinámicas laborales, la transformación digital y la relación con los municipios vecinos inciden en las viviendas que se necesitan, los servicios públicos, la planeación de los barrios, el uso del suelo y el acceso a oportunidades. Analizarlos de manera integral es uno de los principales aportes que el Consejo puede hacer a la ciudad.

    Nuevos hogares y necesidades

    Bogotá avanza hacia una población más envejecida y hogares más pequeños y diversos: aumentan las personas que viven solas, los hogares con jefatura femenina y otras formas de convivencia. También deben considerarse las migraciones y las necesidades de niños, jóvenes, personas mayores, personas con discapacidad y comunidades étnicas.

    Esta transformación obliga a revisar si las viviendas y los entornos responden a distintas etapas de la vida, favorecen la accesibilidad y permiten conservar redes familiares y comunitarias. El Consejo puede traducir estas preguntas en recomendaciones para la política de vivienda, el mejoramiento de barrios y los servicios de proximidad.

    Un hábitat preparado para el cambio climático

    Las lluvias intensas, las inundaciones, los movimientos en masa, las olas de calor, los periodos secos y las presiones sobre el agua desafían la capacidad de adaptación de Bogotá. Sus impactos son mayores en poblaciones de bajos ingresos, viviendas vulnerables y comunidades rurales.

    La política pública debe integrar adaptación climática, gestión del riesgo y protección de la estructura ecológica. Desde el Consejo pueden surgir orientaciones sobre construcción sostenible, eficiencia hídrica y energética, mejoramiento de viviendas, soluciones basadas en la naturaleza y articulación entre la planeación urbana, ambiental y del riesgo.

    Tecnología al servicio de las personas

    El trabajo remoto, la digitalización de servicios y el uso de datos están redefiniendo la relación entre vivienda, barrio y ciudad. El hogar también es espacio de trabajo, estudio, cuidado y emprendimiento, lo que exige conectividad y flexibilidad.

    La transformación digital también puede profundizar desigualdades. El Consejo puede proponer criterios para que la innovación haga el hábitat más accesible y eficiente, sin crear nuevas barreras para el ejercicio de derechos.

    Bogotá y su región: un mismo sistema

    La vivienda, el empleo, los servicios públicos, la movilidad y la sostenibilidad superan los límites de Bogotá. El agua, los residuos, la protección ambiental, el suelo y la producción de vivienda exigen reconocer la interdependencia con los municipios vecinos.

    Una mirada regional requiere una visión compartida sobre crecimiento urbano, ocupación del territorio, ecosistemas y oportunidades. La diversidad del Consejo puede favorecer una planeación más articulada.

    Nuevas economías y acceso al hábitat

    La informalidad, los ingresos variables y las dificultades de ahorro limitan el acceso a una vivienda adecuada, mientras aumentan los costos del suelo, la construcción, los servicios y el arrendamiento.

    Esto demanda políticas que reconozcan distintas trayectorias laborales y fortalezcan el arrendamiento digno, el mejoramiento, la vivienda social, los modelos asociativos y otras alternativas. El Consejo puede articular capacidades públicas, financieras, productivas, académicas y sociales.

    De las transformaciones a la política pública

    Estos fenómenos están conectados: el envejecimiento exige accesibilidad; el cambio climático incide en el agua, la localización y la calidad de las viviendas; la tecnología redefine el acceso a servicios; la economía condiciona la permanencia en el hogar; y la integración regional influye en el suelo, la movilidad y la sostenibilidad.

    El Consejo puede convertir su conocimiento plural en identificación de tendencias, construcción de escenarios, definición de prioridades y recomendaciones de política pública. No busca reemplazar las competencias de las entidades ni intervenir en decisiones operativas, sino aportar una visión estratégica para anticiparse y coordinar capacidades.

    Sus sesiones deben convocar a la academia, los sectores productivos y financieros, las organizaciones sociales, los gremios, las asociaciones profesionales y las entidades públicas a comprender los cambios de fondo y proponer una Bogotá más equitativa, sostenible, resiliente e incluyente. Pensar el futuro del hábitat es preguntarnos, desde ahora, cómo queremos vivir juntos en la ciudad que estamos construyendo.